domingo, 9 de enero de 2011

Amos de títeres (Robert A. Heinlein)

Otra vez igual. Lo mismo que ocurre con Tropas del espacio vuelve a suceder con Amos de títeres. Huele bastante a paranoia anticomunista y propaganda política que no me gusta nada, por no hablar de machismo y otras cosas. Por eso he hecho lo mismo que cuando leí Tropas del espacio... yo no entraría a juzgar las ideas de Heinlein, es mejor disfrutar de esta original novela sobre una invasión extraterrestre sin entrar a reflexionar sobre las ideas del autor o los personajes tan estereotipados.

Amos de títeres es una novela bastante entretenida y de lectura fácil, e incluso, si dejamos al margen las ideas políticas que pudiera o no tener Heinlein, divertida.

Andrew, Sam y Mary (por supuesto, usan nombres falsos) forman parte de una organización secreta estadounidense que tendrá que luchar contra una invasión extraterrestre. Los alienígenas, parecidos a babosas, proceden de Titán y se apoderan de los humanos tomando el control de sus cuerpos, acoplándose a su espalda y anulando el sistema nervioso, haciendo que sus huéspedes se comporten de forma un tanto extraña.

El hecho de que los parásitos (los amos) actúen de esta manera obligará a algunos gobiernos a decretar el nudismo como forma de prevención y detección de humanos controlados. Esto es lo que lleva a algunos comentarios bastante divertidos que hace Heinlein (sin sacar las cosas de quicio, por favor), como que en Francia adoptaron el desnudismo con gran entusiasmo poco después de la Tercera Guerra Mundial, por lo que las babosas habrían tenido dificultad en ocultarse allí. Sin embargo, en Gran Bretaña, los principios morales eran más importantes que el peligro que corría el mundo y ningún británico mostró su piel en público. O, que sería difícil saber si los titanes habían atacado la Unión Soviética, ya que no se notaría ninguna diferencia en el comportamiento de sus habitantes.

La novela es una lucha contrarreloj, una búsqueda incansable de la forma de deshacerse de los parásitos sin matar a los huéspedes.

Hay quien compara esta novela con Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney. Yo desde luego lo tengo claro, prefiero a este último.

Y, por supuesto, como ocurre con la novela de Finney, también existe versión cinematográfica, Alguien mueve los hilos (1994), con Donald Sutherland en el papel del Patrón.

Alguien mueve los hilos (Stuart Orme, 1994)

Y ahora toca dejar descansar un poco a Heinlein, pasarán unos cuantos libros antes de volver a él.

Sinopsis:
"En puntos clave de la geografía de los Estados Unidos una fuerza invasora se está apoderando de las comunicaciones, el gobierno, la industria… y de los cuerpos de la gente. El país es incapaz de detenerla, los invasores se multiplican con mayor rapidez de la que pueden ser destruidos, controlando la mente de cualquier incauto que se cruce en su camino."

Título original: The puppet masters (1951)
Autor: Robert A. Heinlein
Editorial: La factoría de ideas (2010)

1 comentario:

Ana Laura dijo...

Yo leí la novela de adolescente, y me encantó. En aquel momento ni se me ocurrió hacer paralelismos entre ella y el anticomunismo. Si la volviera a leer ahora, que me han dado ganas, tendría que desligarla de las conexiones politicas. Pero bueno, no debemos olvidar el momento histórico en que fue escrita.